En caso de abandono de buque si no existe a bordo una disciplina preestablecida para estos casos, es muy corriente que cunda el pánico entre los miembros de la tripulación al producirse escenas de desesperación y angustia.
Indudablemente es mucho más fácil afrontar un peligro cuando se está preparado para hacerle frente. Si una embarcación de recreo está expuesta a los peligros de la mar, no hay ninguna razón para no realizar ejercicios de emergencia tal como está reglamentado en los buques mercantes. Pues partiendo de esta base, todo tripulante de un yate está obligado a saber cuales son sus obligaciones en caso de abandono de buque. Se trata de una tarea que entre toda la tripulación hay que superar con éxito.
Es conveniente adiestrar a la tripulación a ponerse los chalecos salvavidas y el lugar exacto donde se guardan y saber cuál es su obligación en caso de abandono de buque.
Es conveniente hacer un cuadro orgánico con la tripulación usual a bordo especificando a cada uno su misión en uno o varios de los siguientes cometidos:
a) Ponerse los chalecos salvavidas.
b) Pedir socorro por radio dando la situación del barco.
c) Lanzar bengalas si hay algún barco a la vista.
d) Alistar para su uso inmediato la balsa salvavidas, aros y radiobaliza de localización de siniestros.
e) Tomar la radio portátil, bengalas, documentación del barco, cartas de navegación, GPS portátil y radiobaliza de 406 MHz.
f) Preparar mantas, botiquín, agua potable y comida.
g) Echar al mar colchones, puertas de armarios y otros objetos flotantes que puedan ser utilizados para construir una balsa (si no se dispone de ella), cabos, linterna y cuchillo.
Se ha intentado hacer un orden de preferencias, por tanto, cuanto más tiempo se disponga, mejor se podrá organizar el abandono.
Cuando se aprecie que irremisiblemente el barco se hunde, hay que saltar al mar o embarcar en la balsa, asegurarse de que toda la tripulación está reunida en la balsa y llevar los chalecos salvavidas puestos; cortar los cabos de la balsa y alejarse rápidamente del costado del barco para no ser arrastrado por los remolinos que se producen al hundise. A partir de este momento se seguirán las instrucciones de supervivencia en la mar.
Si por cualquier causa su embarcación da la vuelta quedando "quilla al sol", permanezca junto a ella, a ser posible encima, no trate de ganar la costa a nado. Para los equipos de rescate siempre será más fácil detectar un punto de color en la mar que una persona nadando.
Recuerde: jamás abandone su barco hasta tener la completa seguridad de que se va a hundir. (del PATRON DE YATE, del Capt. J.B.Costa).
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