Navegando con viento de través, a medida que el barco alcanza velocidad el viento aparente se va acercando más hacia proa, por lo que deberemos cazar más las velas y si es con viento fresco se relingarán las velas para no aumentar el ángulo de escora. Para conseguir un rendimiento mayor se puede navegar con mayor y spi.
Aprovechando que navegando con viento de través es cuando se alcanza mayor velocidad en relación a la fuerza del viento, se llevará el barco lo más adrizado posible y se estará muy atento a la fuerza del viento de tal manera que cuando haya un recalmón cazamos escotas y orzamos algo y cuando viene una racha se arriba francamente y se amollan escotas; la arribada puede ser de 45 a 70º y en este momento se pasa la tripulación a popa y se mantiene el barco adrizado, veremos que la proa se levanta del agua disminuyendo la fuerza de arrastre y aumentando enormemente la fuerza de sustentación y la fuerza propulsora. El barco parece que quiere empezar a volar; efectivamente, está planeando sobre las olas. José Luis de Ugarte narra en su vuelta al mundo que en el Pacífico llegó a planear alcanzando velocidades de 20 nudos.
Si en un momento dado observamos que la velocidad disminuye bruscamente y las velas aparentemente están llenas de aire, debemos orzar inmediatamente y lascar las escotas para que el aire colapsado y turbulento se despegue de la superficie de las velas, volviendo a cazarlas e inmediatamente se creará un nuevo flujo de aire laminar y la embarcación vuelve a tomar velocidad
Cuando la proa choca contra la ola y el barco pierde velocidad entonces se amolla en banda la escota del foque por un momento para aligerar la proa y si se sigue planeando se va orzando y arribando, trimando cada vez el aparejo, para que no se pierda la velocidad.
Al pasar la racha se vuelve a orzar y se cazan las velas, el barco toma arrancada y cuando vuelve la racha y siempre manteniendo el barco adrizado al máximo, se vuelve a poner el timón de arribada para seguir planeando.
La embarcación idónea para el planeo es aquella que tiene una popa ancha de espejo y a la vez que sea de poco peso.
Con marejada será necesario que toda la tripulación esté a popa para facilitar el gobierno de la embarcación y se llevará la orza arriba, tanto con buen o mal tiempo, dejando una pequeña parte para que ayude al gobierno del barco.(del Nuevo Patrón de Embarcaciones de Recreo, programa 2008, de J.B.Costa).
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