Los palos de los veleros de crucero normalmente disponen de varios pisos de crucetas y son prácticamente rígidos, siendo su reglaje estático. Por el contrario, los veleros de competición, muy sofisticados, con una gran flexibilidad, pueden alcanzar de 30 a 40 cm. de flecha. Para ello disponen de jarcia especial que permite hacer un reglaje total del palo para cada rumbo por medio de burdas, estay, babyestay, etc. Pueden llegar a tener de cuatro a cinco pisos de crucetas.
Las zonas críticas de altas tensiones son las siguientes: arraigados de la jarcia al palo y a los cadenotes de cubierta, zona de crucetas, troza de la botavara y coz del palo y carlinga.
La parte del palo comprendida entre la coz y la botavara deberá ser la más reforzada ya que soporta las máximas fuerzas de compresión; pero también se refuerzan las zonas de descarga de las crucetas, estay y baquestay.
En los palos apoyados en cubierta la coz debe ir firmemente asegurada a la carlinga para que no pueda fugarse o escaparse de su basamento debido a los esfuerzos puntuales. Para contrarrestar la compresión sobre cubierta, ésta debe estar muy reforzada por medio de un puntal apoyado en la sobrequilla o bien sobre un bao reforzado para que no deforme la cubierta. En la zona del propao donde se arraigan las poleas de reenvío de las drizas a la bañera será necesario colocar tensores por debajo de la cubierta hasta la sobrequilla, para evitar que se levante la cubierta.
Por último diremos que en los barcos de regata el peso mínimo del palo será un factor muy a tener en cuenta, pues toda reducción de peso, dentro de los márgenes normales, será en beneficio de la estabilidad y en el comportamiento hidrodinámico de la embarcación y en definitiva en beneficio de la velocidad. En los palos de perfil de ala con aparejo fraccionado se ha conseguido un perfil mínimo que hace que el palo sea ligero, adaptable al plano vélico, con la rigidez necesaria y a la vez con cierta flexibilidad. (para más información ver el PATRÓN DE VELA, de J.B.Costa y Joan Costa Fäh).
|