Por sistema, al entrar en un río o canal, se deberán tener apeadas y sobre freno las anclas listas para fondear y el personal de proa dispuesto a dar fondo a la orden del puente. El uso de las anclas puede ser para facilitar una maniobra, como puede ser al franquear un recodo estrecho aguantando la proa por el simple garreo del ancla, para revirar haciendo cabeza sobre el ancla, o bien, en un caso de emergencia por fallo de gobierno o avería de máquina.
Se evitará fondear en zonas de existencia de remolinos de corriente porque al ser atraída la popa hacia el remolino, hace bornear el barco quedando atravesado al flujo general de la corriente con riesgo de romper la cadena y varar.
Cuando navegando con corriente a favor se tenga que hacer un cambio de rumbo grande quedando el buque atravesado a la corriente, para aguantar la proa se fondea un grillete de cadena aproximadamente y se va garreando el ancla mientras el barco va enfilando la proa en la dirección deseada, entonces se vira cadena dejando el ancla apeada y lista para fondear.
Si se tuviese que revirar dentro de un río de pequeña anchura y con corriente, filaremos aproximadamente un grillete en el agua de la banda de barlocorriente, se pone el timón todo a la banda con poca máquina. La proa irá cayendo con la corriente pero siempre frenada por el ancla que va garreando. Antes de completar el giro se puede virar cadena y dejar el ancla apeada.(Para más información ver el TRATADO DE MANIOBRA Y TECNOLOGIA NAVAL, 3ª edic. 2009 del Capt. J.B.Costa).
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