El transporte de bobinas de acero es uno de los cargamentos peligrosos, pues por tratarse de una cinta metálica enrollada en espiral, en los pantocazos de buque va adquiriendo unas vibraciones que la hacen mover como si fuese un resorte, pudiendo llegar a desplazarse de su sitio a pesar de su enorme peso; luego, una vez se ha roto la estiba, es casi materialmente imposible volverlas a trincar y el peligro de hacer perder la estabilidad del barco es inminente.
Se colocarán tablones de babor a estribor y sobre ellos se colocará la bobina apoyada en el costado del barco y por el otro lado se pondrán cuñas sobre los tablones citados introduciéndolas a presión mediante un mazo y luego clavadas con clavos. La siguiente bobina se cuñará por ambos lados y así sucesivamente.
Las bobinas se estiban siempre acostadas en sentido proa a popa y formando hiladas de babor a estribor. La hilada se empezará por las dos bandas juntándose en el centro de la bodega, de esta manera si quedara algún espacio entre los dos extremos por no encajar todas ellas, cosa imposible, se llenará con madera de estiba. Lo importantes es asegurarse de no dejar espacios libros en los costados, pues aún rellenados con madera de estiba, se podría correr el riesgo de golpear las bobinas contra el costado. El segundo plan o tongada se hará colocando la bobina sobre otras dos de abajo y luego bien cuñadas para que no pueda moverse.
Una vez terminada la carga de las bobinas se empezará el trincaje; operación delicada por las consecuencias que pueden surgir de no realizarla bien. Para ello se prepararán gran cantidad de cadenas, alambres, mordazas y tensores y se irán pasando alambres o cadenas por dentro de las bobinas y se harán firmes a los cáncamos de los costados y mamparos. Cuantas más trincas se den, independientes unas de otras, más se ganará en seguridad, pues si fallara una no afectaría a las otras.
Se aprovecharán para el trincaja todos los puntales de bodega y otros puntos resistentes de la misma y se procurará repartir la tensión entre los diversos cáncamos del costado y cuadernas. No debe dejarse ni una sola bobina sin trincar en la última tongada, pues si ésta lograra romper la estiba, todas las demás podrían moverse originando un corrimiento de la carga. (Para más información ver el TRATADO DE ESTIBA, 3ª edic. 2008 del Capt. J.B.Costa).
|